Acababa el 2009 con un presentimiento, el próximo año -2010- iba a ser un gran año porque me lo merecía. El 2010 empezó extraordinariamente bien para mí, aunque aquella felicidad sobrevenida rápidamente iba a dar paso a una amargura muy profunda. Pero como hay que seguir, se siguió, y se levantó cabeza. El SICE fue una experiencia extraordinaria, a aquellos primeros días de abril le siguió una época de luz o semi luz que tocó su pico más alto un 21 de Junio, y de ahí, otra vez para abajo, y además sin frenos. Altos y bajos.
En definitiva, el año 2010 ha sido un año, que si bien ha tenido experiencias positivas, en general ha sido un año bastante triste. Este ha sido el año en el que se han agotado mis motivaciones para vivir, no habiendo conseguido que nada ni nadie me llene lo suficiente como pra sacarme un sonrisa -el partido lo más-. El año en que he sobrepasado algunas líneas rojas, que me han hecho mirarme al espejo y no reconocerme.
Del 0 al 10, lo valoro en un 4 siendo generosos. 2010 por tanto está suspenso. Y lo peor de todo, es que al contrario de lo que ocurriese el año pasado, este año pienso que el 2011 será todavía peor. No sé si este pesimismo antropológico tendra su cura, o si lo llevaré conmigo eternamente.
Un 31 de Diciembre más, escucho la misma canción, estoy en el mismo punto, pero con un horizonte negro.
"Todo lo que me unía con la vida
deja de ser unión, se hace distancia,
se aleja más, al fin desaparece,
y muerto soy,
...y nadie me levanta".
A. González. Muerte en la tarde.
viernes, 31 de diciembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
De lo difícil que es gobernar.
Decía Max Weber que el que hace política pacta con los fuerzas diabólicas que acechan detrás de todo poder.
Pues bien, últimamente estamos viviendo intensamente el conflicto entre Marruecos y el Sáhara, a raíz de los sucesos en El Aaiún, ciudad más importante del Sáhara Occidental. El gobierno español, como todos sabeis, es un gobierno socialista, y como todos sabeis, el PSOE es un partido político que siempre ha hecho suya la causa Saharaui, reivindicando la libre determinación de este pueblo, sometido a la soberanía Marroquí. Entonces, ¿por qué no condena el gobierno -que es socialista- a Marruecos? ¿por qué no se pone del lado de los saharauis sin vacilación?
Decía Maquiavelo que cuando la salud de la patria está en juego, lo justo o lo injusto carece de importancia. Pues bien, es evidente que en el tema con Marruecos, la salud de nuestra patria, España, está en juego. Condenar a Marruecos podría tener unas consecuencias terribles para nosotros. ¿Se imaginan que este país abre las puertas de la inmigración? ¿sabeis cuántos puestos de trabajo de españoles depende de que se renueven con este país los acuerdos pesqueros?
Cuando elegimos a un gobernante, lo elegimos para que se ocupe del bienestar de su pueblo, y del binestar de los ciudadanos que en él habitan. Es decir, un gobernante debe de estar dispuesto a pisotear sus principios morales si con ello consigue mantener su patria con buena salud, es quizá a lo que Weber se refería con lo de pactar con las fuerzas diabólicas. Elegimos a nuestros gobernantes para que nos aseguren estabilidad y prosperidad, y no para que nos impongan sus convicciones morales, que, encima, pueden perjudicarnos como Estado. Sí, entre aquella "ética de la convicción" y "ética de la responsabilidad", que mencionaba también Weber, el gobierno de Zapatero ha optado por la "ética de la responsabilidad", porque su gobierno, y él mismo, será responsable ante la historia y ante sus compatriotas del bien o el mal que ocasionó a su país.
No estoy haciendo una defensa del gobierno socialista, estoy haciendo una defensa de lo que creo que debe ser un gobernante, de lo que debe ser un "profesional de la política". Quien quiera ser un mesías, un buenista, o un pacifista acérrimo defensor de los derechos humanos, es mejor que no se dedique a la política profesional, si no a otras labores muy dignas también como son la defensa de la paz o los derechos humanos, pero que entienda que esta labor no corresponde a un jefe de gobierno, si no que a un jefe de gobierno le corresponde mirar por el bienestar de su patria, y tomar las mejores decisiones para ella, pese a que éstas contradigan tus principios morales.
Os dejo con una cita de Weber: “Quien quiera en general hacer política y, sobre todo, quien quiera hacer
política como profesión ha de tener conciencia de estas paradojas éticas y de su
responsabilidad por lo que él mismo, bajo su presión, puede llegar a ser. Repito que
quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan en torno de todo
poder.”
WEBER, M., El político y el científico, Traducción de Francisco Rubio Llorente,
Editorial Alianza, Madrid, octava reimpresión, 2007.
Pues bien, últimamente estamos viviendo intensamente el conflicto entre Marruecos y el Sáhara, a raíz de los sucesos en El Aaiún, ciudad más importante del Sáhara Occidental. El gobierno español, como todos sabeis, es un gobierno socialista, y como todos sabeis, el PSOE es un partido político que siempre ha hecho suya la causa Saharaui, reivindicando la libre determinación de este pueblo, sometido a la soberanía Marroquí. Entonces, ¿por qué no condena el gobierno -que es socialista- a Marruecos? ¿por qué no se pone del lado de los saharauis sin vacilación?
Decía Maquiavelo que cuando la salud de la patria está en juego, lo justo o lo injusto carece de importancia. Pues bien, es evidente que en el tema con Marruecos, la salud de nuestra patria, España, está en juego. Condenar a Marruecos podría tener unas consecuencias terribles para nosotros. ¿Se imaginan que este país abre las puertas de la inmigración? ¿sabeis cuántos puestos de trabajo de españoles depende de que se renueven con este país los acuerdos pesqueros?
Cuando elegimos a un gobernante, lo elegimos para que se ocupe del bienestar de su pueblo, y del binestar de los ciudadanos que en él habitan. Es decir, un gobernante debe de estar dispuesto a pisotear sus principios morales si con ello consigue mantener su patria con buena salud, es quizá a lo que Weber se refería con lo de pactar con las fuerzas diabólicas. Elegimos a nuestros gobernantes para que nos aseguren estabilidad y prosperidad, y no para que nos impongan sus convicciones morales, que, encima, pueden perjudicarnos como Estado. Sí, entre aquella "ética de la convicción" y "ética de la responsabilidad", que mencionaba también Weber, el gobierno de Zapatero ha optado por la "ética de la responsabilidad", porque su gobierno, y él mismo, será responsable ante la historia y ante sus compatriotas del bien o el mal que ocasionó a su país.
No estoy haciendo una defensa del gobierno socialista, estoy haciendo una defensa de lo que creo que debe ser un gobernante, de lo que debe ser un "profesional de la política". Quien quiera ser un mesías, un buenista, o un pacifista acérrimo defensor de los derechos humanos, es mejor que no se dedique a la política profesional, si no a otras labores muy dignas también como son la defensa de la paz o los derechos humanos, pero que entienda que esta labor no corresponde a un jefe de gobierno, si no que a un jefe de gobierno le corresponde mirar por el bienestar de su patria, y tomar las mejores decisiones para ella, pese a que éstas contradigan tus principios morales.
Os dejo con una cita de Weber: “Quien quiera en general hacer política y, sobre todo, quien quiera hacer
política como profesión ha de tener conciencia de estas paradojas éticas y de su
responsabilidad por lo que él mismo, bajo su presión, puede llegar a ser. Repito que
quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan en torno de todo
poder.”
WEBER, M., El político y el científico, Traducción de Francisco Rubio Llorente,
Editorial Alianza, Madrid, octava reimpresión, 2007.
domingo, 31 de octubre de 2010
He subido al cielo, y solo se veía Madrid.
He subido al cielo, y solo se veía Madrid.
Al principio no veía claro, solo nubes.
Luego vi La Almudea, que tardé segundos en reconocerla.
Primera sonrisa.
Luego vi Ópera, el Palacio Real con la Plaza de Oriente,
y me comentaba a mi mismo.
Tenía ganas de vida, y vi la Gran Vía:
marea humana sin hora de cierre.
Tirso de Molina, Malasaña y Chueca, no obstante, la estrechez de las calles,
el guarreo de las aceras, se convertían, copa en la mano, en un respiradero de libertad.
Anchura necesitaba, Paseo de la Castellana, aquí, la velocidad de los coches refleja, la propia velocidad de la vida.
Me tiré en el Parque de Oeste, y desperté en el Buen Retiro, recordaba al Viejo Profesor paseo del Prado abajo. Llegué a Atocha, donde un día, 192 personas, fueron de Madrid al cielo.
He subido al cielo, y solo se veía Madrid.
He estado en Madrid, he estado en el cielo.
Al principio no veía claro, solo nubes.
Luego vi La Almudea, que tardé segundos en reconocerla.
Primera sonrisa.
Luego vi Ópera, el Palacio Real con la Plaza de Oriente,
y me comentaba a mi mismo.
Tenía ganas de vida, y vi la Gran Vía:
marea humana sin hora de cierre.
Tirso de Molina, Malasaña y Chueca, no obstante, la estrechez de las calles,
el guarreo de las aceras, se convertían, copa en la mano, en un respiradero de libertad.
Anchura necesitaba, Paseo de la Castellana, aquí, la velocidad de los coches refleja, la propia velocidad de la vida.
Me tiré en el Parque de Oeste, y desperté en el Buen Retiro, recordaba al Viejo Profesor paseo del Prado abajo. Llegué a Atocha, donde un día, 192 personas, fueron de Madrid al cielo.
He subido al cielo, y solo se veía Madrid.
He estado en Madrid, he estado en el cielo.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Sálvese quien pueda.
La vida vista desde un retrete...se ve igual de mal que desde cualquier otro sitio. Yo no me engaño, ir borracho desde las 4 de la tarde a las 8 de la mañana durante once noches y diez dias no es por diversión, dar asco con un gin-tonic, dar pena con un porro en la mano y...jugarte la vida con lo demás que viene es de no ser consciente, y precisamente eso busco, la inconsciencia. Si busco la inconsciencia es porque estar conciente me repugna, ¿por qué? Creo saber la repuesta del enigma, pero cierro los ojos y pienso "no puede ser por eso", pero sí, probablemente lo sea y entonces es cuando me doy asco a mí mismo y pienso en la hipocresía que me hinunda. Yo ¡para quien el apego es de débiles! Yo ¡para quien la libertad entendida como independecia es el mayor de los tesoros!
Doy asco.
Doy asco.
jueves, 19 de agosto de 2010
Págate una ronda.
¿Es nuestra tentación por las drogas una curiosidad por lo infinito? Desde que el hombre es hombre, siempre ha buscado alterar su conciencia. ¿Alguien se imagina un mundo sin drogas? ¿Por qué -y ojo a esta pregunta- la forma de divertirse de los jóvenes es con esas grandes ingestas de alcohol? Esta es una pregunta que ni siquiera nos cuestionamos. El sábado botellón...¿por qué?
¿Es la vida una verdadera mierda? ¿por qué necesitamos desafiar a nuestro cuerpo con el consumo de drogas?
Ya conoceis mi visión de la vida. La vida, es en sí, algo atroz. Todos, absolutamente todos, somos infelices. Cargamos con unas costumbres, unas creencias, una familia, un nombre, y un modelo de vida absolutamente impuesto. Y apartir de ahí, a luchar. A luchar en el colegio por sacar adelnate las asignaturas, a luchar en el instituto por aprobar, a luchar por ser el mejor, a luchar por conseguir unos buenos amigos, un buen novio quizá. Y después a trabajar, o a la Universidad, para labrarse un futuro que ya viene impuesto. Y mientras remamos y remamos contra lo que viene establecido, la vida nos puede sonprender con muertes, enfermedades, soledades...Pero eso sí, alguna vez, la vida nos sonrié con gratos momentos, momentos de felicidad extrema. Un buen rato con los amigos, un buen polvo con un chico atractivo, una asingaura imposible aprobada, un concierto de Sabina. Pero eso solo son complementos de la vida, que, desde luego la hacen más soportable. Así como los momentos en los que nuestra conciencia está alterada por el consumo de drogas, solo así, un sábado hasta las 7 de la mañana se puede soportar.
Y yo, que le he robado más de mil noches a la luna, y yo que al día siguiente he despertado sin alas, y yo que he desfasado como si no hubiese mañana. Una copa de gin-tonic, y otra, y otra, y otra, y otra y otra, y después lo que quiera venir, en mi casa no hay nada prohibido. Que no me cierren el bar de la esquina, la discoteca de Chueca, por que allí, ya no me acuerdo de si tengo marido, de si estudio una carrera, o de si es verano o invierno. Copas, risas, excesos.
Y tan transgresor como siempre, sabiendo y queriendo que nunca pasas desapercibido, y que pese a estar hecho para ir victoria tras victoria, estas se convierten en derrota tras derrota. Un mar de lágrimas los domingos, un mar de risas los sábados.
Cuando alcance la victoria, quizá, el mundo se apague. ¡Que el mundo se mueva!
Y si pide un trago, tú le invitas a cien, que yo los pago.
¿Es la vida una verdadera mierda? ¿por qué necesitamos desafiar a nuestro cuerpo con el consumo de drogas?
Ya conoceis mi visión de la vida. La vida, es en sí, algo atroz. Todos, absolutamente todos, somos infelices. Cargamos con unas costumbres, unas creencias, una familia, un nombre, y un modelo de vida absolutamente impuesto. Y apartir de ahí, a luchar. A luchar en el colegio por sacar adelnate las asignaturas, a luchar en el instituto por aprobar, a luchar por ser el mejor, a luchar por conseguir unos buenos amigos, un buen novio quizá. Y después a trabajar, o a la Universidad, para labrarse un futuro que ya viene impuesto. Y mientras remamos y remamos contra lo que viene establecido, la vida nos puede sonprender con muertes, enfermedades, soledades...Pero eso sí, alguna vez, la vida nos sonrié con gratos momentos, momentos de felicidad extrema. Un buen rato con los amigos, un buen polvo con un chico atractivo, una asingaura imposible aprobada, un concierto de Sabina. Pero eso solo son complementos de la vida, que, desde luego la hacen más soportable. Así como los momentos en los que nuestra conciencia está alterada por el consumo de drogas, solo así, un sábado hasta las 7 de la mañana se puede soportar.
Y yo, que le he robado más de mil noches a la luna, y yo que al día siguiente he despertado sin alas, y yo que he desfasado como si no hubiese mañana. Una copa de gin-tonic, y otra, y otra, y otra, y otra y otra, y después lo que quiera venir, en mi casa no hay nada prohibido. Que no me cierren el bar de la esquina, la discoteca de Chueca, por que allí, ya no me acuerdo de si tengo marido, de si estudio una carrera, o de si es verano o invierno. Copas, risas, excesos.
Y tan transgresor como siempre, sabiendo y queriendo que nunca pasas desapercibido, y que pese a estar hecho para ir victoria tras victoria, estas se convierten en derrota tras derrota. Un mar de lágrimas los domingos, un mar de risas los sábados.
Cuando alcance la victoria, quizá, el mundo se apague. ¡Que el mundo se mueva!
Y si pide un trago, tú le invitas a cien, que yo los pago.
jueves, 5 de agosto de 2010
Si estás más solo que la una...
La espera: un dulce amargo,
una sardina sabor caramelo
¿por qué?
Por que ella la impregnas tú,
tus olvidos y silencios.
Nada tan insoportable como el sonido del
silencio.
Silencio. ¿lo escuchas?
Dulce canto de soledad.
Soledad, anegada con presencias,
presencias masculinas, masculinas,
que partirán con la luz del alba,
con el frío de la ducha.
El olvido se olvida en
oscuros placenteros, donde
almas depredadoras
huyen del olvido, que no les quiere
olvidar.
FG
"Donde habite el olvido
en los vastos jardines sin aurora"
una sardina sabor caramelo
¿por qué?
Por que ella la impregnas tú,
tus olvidos y silencios.
Nada tan insoportable como el sonido del
silencio.
Silencio. ¿lo escuchas?
Dulce canto de soledad.
Soledad, anegada con presencias,
presencias masculinas, masculinas,
que partirán con la luz del alba,
con el frío de la ducha.
El olvido se olvida en
oscuros placenteros, donde
almas depredadoras
huyen del olvido, que no les quiere
olvidar.
FG
"Donde habite el olvido
en los vastos jardines sin aurora"
jueves, 24 de junio de 2010
Dieciocho años.
Yo no pienso en ti, y tú llamas muy a menudo.
Ni yo soy irónico, ni tú eres sincero.
Y esa boca, pretérita en mi boca;
¿qué bocas andará besando?
Y esa mano, antes de la mía;
¿a quién andará cogiendo?
Y las mías, ¿dónde andan las mías?
Y que el fin del mundo nos pille abrazados.
¿Por qué?
Por la gomina de después de la ducha,
Por que gane el puedo la guerra del quiero,
Por que Madrid no tiene un gran sky line,
Por las poesías de una bitácora,
Por las canciones que saben a ti,
Por el tranvía que ya he cogido,
y al cogerlo, tú, que volverás a aquella estación,
como vuelve la bolsa anegada la orilla del mar,
irritado, gritarás.
Y gritando, descubirás, que, mi mano,
pretérita tuya
agarra otras manos.
Ni yo soy irónico, ni tú eres sincero.
Y esa boca, pretérita en mi boca;
¿qué bocas andará besando?
Y esa mano, antes de la mía;
¿a quién andará cogiendo?
Y las mías, ¿dónde andan las mías?
Y que el fin del mundo nos pille abrazados.
¿Por qué?
Por la gomina de después de la ducha,
Por que gane el puedo la guerra del quiero,
Por que Madrid no tiene un gran sky line,
Por las poesías de una bitácora,
Por las canciones que saben a ti,
Por el tranvía que ya he cogido,
y al cogerlo, tú, que volverás a aquella estación,
como vuelve la bolsa anegada la orilla del mar,
irritado, gritarás.
Y gritando, descubirás, que, mi mano,
pretérita tuya
agarra otras manos.
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